domingo, 28 de junio de 2009

Llega invisible y mudo

Busco --búho tropezante-- mi llegar a ser.
Dono, pues, sin reservas mi codicia
y renuncio a la búsqueda apurada
de poder sobre prójimos y cosas.
En mis sienes, altos miradores,
izo la solidaridad de manos útiles.
Y para limpiar las perchas del alma
desabrocho las túnicas doradas
de los dogmas ceñidos a la mente.
Me declaro conjunto solidario
con mi entorno misterioso de adentro,
y con mi entorno cotidiano de afuera.
Espero mi llegar a ser, que vendrá
sin que yo lo advierta,
como un visitante invisible y mudo.


Luis Hernán Rincón Rincón

Hacia el Olvido

Diez.

Cada lugar y cada instante, cada poro de fe

que tuve ayer como bienes propios

los compartí contigo y juntos los gastamos.

Tus ojos, tu sonrisa, tus pechos, tu cuerpo… tú,

tus caricias y tu voz se alojaron en mis pasos.

Nueve.

Mas oigo lejana tu voz, desde que la ausencia

nos alargó el camino y nos distanció las citas.

Ocho.

Aprendí cómo duelen las noches sin tus caricias

y sufro por mis caricias que se duermen quietas.

Siete.

Hace días que tu cuerpo en ágil bruma no llega

a eclipsar los cuerpos lindos que pasan por mi vista.

Hace días que mis manos se duermen sin tu piel.

La persona linda que habita en tu cuerpo hermoso

me mira de salida y se marcha alegre.

¿Será que está creciendo el olvido en tus afectos?

¿Será que se esfuma la fe de mis recuerdos?

Seis.

Hace días que mis labios ansiosos y mi lengua inquieta

piden besar tus senos desnudos. Sin respuesta

aprenden la dureza de no gozar de tu pecho erguido.

Cinco.

Ni luz alegre, ni color rosado, ni tenues trazos,

ni siquiera el brillo de tu sonrisa ausente

viene como ayer a iluminar mis pasos.

Cuatro.

Tus ojos que se adueñaban del tiempo

de frente a los míos con la magia del fulgor que incide,

opacos se fijan lejos, triste los veo cansados

o no llegan como antes al lugar de siempre.

Tres.

Tus besos en mis labios – mi pasión al verte--

a veces se voltean al lado, besito en la mejilla,

al vernos después de las ausencias cortas.

Dos.

Y así, los espacios de mis días y noches

que hasta de lejos colmabas, veloz y hermosa,

se están llenando de aires insensibles,

de recuerdos cercanos que se alejan mudos,

Uno.

se envuelven en tu alma, se arropan con la mía

y se acuestan a existir en las brumas del olvido.

Luis Hernán Rincón Rincón

Támesis, 22 de mayo de 2009

domingo, 3 de mayo de 2009

Támesis y yo, primero de mayo de 2009







Nací el primero de mayo de 1941, según la fecha que escogí personalmente mucho tiempo después de haber nacido. Por eso mismo, esa fecha no me agrega significado, excepto que he trascurrido ya por 68 marcas anuales del tiempo. Vivo con mi esposa que me sigue en edad, no digo cuántas marcas anuales detrás. El año pasado construimos los dos en Támesis una casa, con vista a la montaña, y el 2 de diciembre de 2008 nos mudamos a vivir en ella. Desde seis ventanas y tres balcones de la casa se ve este majestuoso monumento, el Cerro de Cristo Rey, símbolo de Támesis.

Hoy en la mañana mi esposa y mi suegra –que está de visita-- trataron de cantarme un feliz cumpleaños pero fui áspero con ellas al decirles que ya no conmemoro ese evento. Más tarde, mientras yo acicalaba el césped, regresó Merce de caminar con su mami, que tiene 89 años y funciona en buena salud, y me entregó de regalo una bolsa de galletas negras envueltas en plástico negro, diciéndome -en uno de sus ocasionales arranques poéticos y con risa pícara- dos frases metafóricas, creo que de cumpleaños, con dos palabras de connotación sexual en la jerga paisa: “Cucas en bolsa plástica. Pájaro triste”. Esas frases me han timbrado en la mente y me han hecho reír cada rato. Con ellas no resistí la tentación de escribir un haiku que todavía está cojo:
“Cucas en bolsa de plástico.
Pájaro triste”.
Años más años menos bríos
.

Entre ayer y hoy me llamaron con motivo del aniversario Lizette, Juliana, y Juan Felipe, por un lado, y por el otro, Ana Carlota y Margarita, dos de mis hermanas. También, un colega de SIADA y personal de El Colombiano. Cerca de la media noche, al tiempo de escribir esta nota, me llamó Diego.

Hacia la una de la tarde llegaron a Támesis, provenientes de Amagá y me llamaron tres personas fuertes de la poesía. Luisa Aguilar, Marga López y Edgar Montoya. Fui a reunirme con ellos en el parque Caldas y les obsequié de bienvenida copias de mi libro A La Tierra Vuelvo… y sigo. En un momento compraron tarjetas y me las escribieron, una cada uno.

Fuimos a casa y allí compartimos café y libros y les mostramos el lugar. Les impresionó el paisaje que se divisa desde los balcones y les atrajeron los cuadros que tenemos. Les mostré el libro Primer Conjuro, presentado la semana pasada en Días del Libro, en Medellín, en el cual tengo un poema de amor titulado Te mueres de quietud como la brisa. Luisa me compró un ejemplar de él y leyó dos poemas suyos. Marga recitó uno de ella relacionado con la Marquesa de Yolombó. Edgar recitó dos poemas de su especialidad, la poesía negra, que él interpreta con gran estilo. Le obsequié a él un casete de ese tema titulado “Africanía poética Vol.2”, de Sabas Mandinga. Leí tres poemas míos; uno, Momentos de pueblo, es el último que he escrito; otro, Madre Lucidez, escrito en 2007, inspirado por Bernarda mi suegra –ahí presente--, y el tercero, Por la magia de tu voz, escrito en 2007 e inspirado por Marga y sus talleres literarios. Me pidieron que leyera uno a mi esposa, y leí el siguiente, que escribí en Medellín, el 24 de noviembre de 2003:

Mujer
A Mercedes Parra Restrepo

Eres el día de mi media noche,
eres mi parte que se alegra y siente,
el lado claro tras mi lado oscuro,
mi doble hermosa, mi reverso ardiente.


Tomamos fotos de esta visita histórica para Merce y yo, pues Luisa es poeta fundadora de la Asociación de Mujeres Poetas de Antioquia, Marga es una de las principales poetas de Antioquia y Edgar es un consumado declamador.

Marga, Luisa, Luis Hernán y Edgar en Támesis.

El día resultó lleno de interés. En un detalle profundo, con palmas me cantaron un feliz cumpleaños, hicimos rueda y cogidos de la mano me desearon por turnos larga vida y felicidad. Me alegré mucho, aunque desde que cumplí 50 decidí no cumplir más años, en parte porque me convencí de que el tiempo no pasa, pasamos nosotros y no tiene sentido celebrar si empecé a pasar lunes o jueves, 7 ó 22, enero o julio.

Más aún, hace muchos años, decidí en que fecha nací. En un periodo crucial para cumplir mayoría de edad tuve que obtener un certificado de registro civil en Támesis y ahí me enteré de que tenía tres fechas de nacimiento: una que me decía mamá y era el 25 ó 26 de abril, otra registrada en la partida de bautismo que era el cinco de mayo y otra en un registro civil que daba el primero de mayo. Todo porque nací en el campo y por razones obvias la declaración de nacimiento debían hacerla tiempo después, en el pueblo, amigos o conocidos de mis padres, que de seguro se demoraban y olvidaban el dato preciso. Además, celebrar el día de cumpleaños no fue costumbre en mi casa paterna. Entonces, tuve que escoger una fecha, y para eso partí por el camino de en medio: me quedé con la del primero de mayo, presuntuoso de que lo celebraban mundialmente y no trabajaban ese día.

Hoy se conmemoró en casa, sin haberlo programado, esa trascendental decisión mía.

domingo, 2 de noviembre de 2008

Mi libro A la tierra vuelvo... y sigo

Mi nuevo libro, A la tierra vuelvo... y sigo inicia la serie Colección Poetas Anónimos de la Fundación Arte y Ciencia. Se trata de un bolsilibro que incluye 14 poemas inéditos y uno previamente publicado en El Pequeño Periódico Nº 80. Aquí les regalo uno de los poemas contenidos en el libro para que lo disfruten. Si les gusta, están en Medellín y quieren adquirirlo, pueden comprarlo en la Fundación Arte y Ciencia: Carrera 49 #49-73 Oficina 1206 Edificio Seguros Bolívar. Teléfono 2930912. ¿Su precio? Apenas 10 000 pesos colombianos.

¿Realidad?

¿Qué verdad dices cuando afirmas
rotundamente
que ocurrí en alguna parte?
Si me percibes en el mundo físico
con tus sentidos,
con tus antenas del cuerpo,
y si traduces lo que me captas
a tus símbolos libres,
¿no ves que pasé sin átomos
por tu modo de captar?
¿no te parece que ocurre,
rotundamente,
dentro de tu cabeza
la esencia de lo que dices que ocurrió
por fuera de ella?




Ciclo Vital: ayudando a la comunidad




Este es un spot publicitario para promover el Hogar Juvenil Campesino de Támesis. El Hogar Juvenil Campesino es un instituto agrícola semi internado donde se alojan y estudian jóvenes que viven en zonas apartadas, que de otra manera no podrían acceder a la educación agropecuaria en el área urbana de Támesis. Los fines de semana estos jóvenes regresan a su familia y retornan el domingo en la nocho o la madrugada del lunes a continuar sus estudios.

La manera como estoy apoyando a este Hogar Juvenil es a través de la donación del 10% del precio al público de mi libro Ciclo Vital cuando se compra en los locales comerciales mencionados o en la Casa de la Cultura. Si el libro es adquirido en el mismo Hogar Juvenil Campesino, éste recibe 50% del precio de venta. El precio de venta es de 25 mil pesos colombianos por ejemplar, aproximadamente equivale a 12 dólares de Estados Unidos.

El libro Ciclo Vital es una obra poética sobre el amor a la naturaleza. Contiene un mensaje didáctico y ecológico sobre los elementos más importantes de un bosque o una reserva forestal.

Abel José y la Vereda La Betania de Támesis

La vereda La Betania es una de las de mayor altitud en Támesis, Antioquia. En su fundación participaron mis abuelos y padres. Abel José es descendiente de una de las familias fundadoras y siendo niño conoció a mi abuelo Jesús María Rincón Ramírez, padre de mi mamá y tío de mi papá. En la escuela fue compañero de clase de mi papá Gonzalo Rincón Ramírez y de mi mamá Mercedes Rosa Rincón Arcila

Abel José


Este es Abel José.


Abel José y Luis Hernán

Este soy yo con Abel José. Nos separa una generación. Abel José tiene 88 años.


Abel José y sus dos hermanas


Abel José tiene dos hermanas, Inés Emilia y Susanita. Aquí están en su tienda Luna de Arrabal. El nombre quedó de la cantina que tenía el marido de Susanita. Era un aviso luminoso y fue quebrado accidentalmente y después los años se encargaron del resto. Susanita, nostálgica, le pidió a un amigo que le dibujara el aviso en una tablita, que es la que está pegada en la pared.

Abel José  y Susanita, la hermana


Esta es Susanita y Abel José en su tienda llamada Luna de Arrabal. Notarán el cambio de vestuario, ahora están en traje dominguero.

Abel José escribió un artículo titulado Por los caminos de mi vereda, que ha estado desde el 2006 únicamente como un archivo en un computador. Me explicó que tenía una historia para contar, que quería dar su testimonio y que le dolería mucho morirse sin que alguien lo recogiera y publicara para la historia. Escribí un artículo titulado Abel José Jaramillo Franco y la vereda La Betania que espero sea publicado en la revista Mirador del Suroeste, para lograr cumplir el sueño de José Abel.


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viernes, 7 de marzo de 2008

Marchamos contra la violencia

Ayer marchamos Mercedes y yo con multitudes en Medellín contra todo tipo de violencia y por solidaridad con las víctimas de ella. En esta marcha hubo gente de muchas tendencias y edades, cada cual con su dolor a cuestas y sus pancarta o lema en alto, marchando en calma como era del caso.Unos pocos, algunos de ellos enmascarados, usaron violencia verbal contra el gobierno, la policía y los opositores políticos.

Este nuevo mensaje al mundo dice otra vez que queremos paz y justicia, que no queremos violentos ni violencia. Pide que no heredemos los pleitos de los mayores, pues estamos en otro siglo y necesitamos cambiar para caber pacífica y productivamente en la patria nuestra.